01
Salir al mercado “a probar”
Publicar una vivienda sin estrategia puede parecer inofensivo, pero los primeros días son clave.
Riesgo: perder fuerza desde el inicio y acabar negociando desde una posición más débil.
Saber si mi precio de salida tiene riesgo →
02
Confundir muchas visitas con compradores interesados
Una agenda llena no siempre significa que la venta esté cerca. Puede significar curiosos, compradores sin financiación o personas que comparan.
Riesgo: perder tiempo, desgastar la vivienda y generar presión innecesaria sobre el precio.
Quiero filtrar mejor a los compradores →
03
No revisar la documentación antes de publicar
Nota simple, catastro, escrituras, IBI, comunidad, derramas, ITE, certificado energético o actas pueden afectar a la confianza.
Riesgo: que aparezcan dudas tarde, se frene la operación o el comprador renegocie.
Revisar posibles riesgos documentales →
04
Presentar la vivienda peor de lo que realmente es
Fotos oscuras, planos poco claros, textos genéricos o ausencia de relato comercial pueden hacer que una vivienda parezca una más.
Riesgo: menos clics, menos visitas cualificadas y menor percepción de valor.
Ver si mi vivienda se puede presentar mejor →
05
No analizar contra qué viviendas compite
El comprador compara tu vivienda con otras opciones de precio parecido, aunque estén en otra calle, altura o estado.
Riesgo: fijar un precio razonable para el propietario, pero no para el comprador.
Analizar mi competencia real →
06
Ignorar las objeciones repetidas
Si varios compradores repiten lo mismo sobre precio, estado, altura, edificio, zona o reforma, es una señal del mercado.
Riesgo: mantener una estrategia que el mercado ya está rechazando.
Interpretar señales del mercado →
07
Negociar solo el precio y olvidar las condiciones
Una oferta no se valora solo por la cifra. También importan financiación, plazos, arras, solvencia, condiciones y probabilidad real de cierre.
Riesgo: aceptar una oferta aparentemente buena que luego no llega a firmarse.
Quiero evitar errores de negociación →